4 de agosto de 2016

Mi árbol y yo

o Crónica del intento de salvar un árbol de caoba

"Hoy, bajo su sobra, que tanto creció.
Tenemos recuerdos, mi árbol y yo". 
Alberto Cortez

16 de junio de 2015
Recibo copia de una querella radicada en el Tribunal de Vega Baja por mi vecina inmediata.  La misma decía: “El motivo de esta querella es que en la casa de mi vecina hay un árbol gigante el cual no quieren ni siquiera podar y las hojas y raíces están afectando grandemente a mi salud y ensucia mi casa. Espero se tome pronta acción”.
Lo curioso es que hace 35 años que somos vecinas y nunca (¡nunca!) hablamos de este asunto. Si tanto le molestaban las hojas, pudo ofrecerse a cubrir parte de los gastos o por lo menos, advertirme que pensaba hacer una querella si no llegábamos a un acuerdo .No es un árbol que yo sembrara, sino uno que hasta los mismos desarrolladores de la urbanización respetaron y para su buena suerte, quedó en mi patio y no en el de mi vecina. Pero en su lugar, para justificar una discusión de su esposo con otro vecino,(parece ser una costumbre) en la que yo, sin querer, quedé inmiscuida, me dijo: Yo siempre he tenido problemas con las hojas de tu árbol pero nunca te he dicho nada…” Recuerdo que le contesté: “Ahora me lo estás diciendo”. Días después aparece la citación.


El árbol de caoba puede alcanzar grandes dimensiones y es una de las maderas más valiosas de América. Pierde sus hojas por corto tiempo en la estación seca, ¡una vez al año!. Está considerada como una especie en peligro de extinción, especialmente en Centroamérica, por la forma irracional en que se ha explotado a través de los años. ((Ref: http://www.magda-rodriguez.org/árbol-nacional.html)

Dice el Dr. César Nava (http://www.energiaverde.pr.com):
“Es un abismal error pretender cortar un árbol, y mucho más si es una caoba, que en cualquiera de sus especies no presenta ningún peligro, ni para los pisos ni para las áreas ornamentales públicas ni privadas, pues estos árboles son de sistema radical pivotante, es decir, sus raíces son direccionalmente hacia abajo, pues no buscan hacia los lados ni la superficie como lo hacen por ejemplo, el ficus o matapalo y otras similares.  Personalmente pude efectuar varios estudios comprobando tal hecho en particular en más de cincuenta árboles dispersos en varios tipos de terreno y localidades. Un solo árbol de caoba, adulto, genera más oxigeno que cualquier otro, y por si se trata de la especial Mahogany King, de hojas grandes, duplica la cantidad”.

23 de julio de 2015
En la primera vista sobre esta situación (no imaginaba que serían muchas) se me concede el término de un mes para hacer la gestión de poda en el Municipio de Vega Baja.

19 de agosto de 2015
Recibo en mi casa a un representante del Municipio, quien tras ver el árbol, me indica que no tiene el equipo ni el personal para podarlo.  Añade que no ve necesidad de hacerlo ya que el árbol ni está enfermo ni presenta peligro para vida o propiedad. Dice además que por ser un árbol protegido lo más que puede podarlo es en “un 30%, que sería un gancho aquí y otro allá”.

27 de agosto de 2015
Segunda vista donde el representante y la abogada del Municipio exponen sus razones para no podar el árbol.  La jueza le indica a la querellante (detalle que extrañamente olvídó escribir y, en la próxima vista, negó haber dicho) que al ser ella la interesada, busque quien pueda hacer el trabajo y dividamos el costo entre las dos.

5 de octubre de 2015
Esta vez la querellante viene acompañada por un abogado. Yo no, pues no pensé que fuera necesario ya que se trataba de llegar a un acuerdo sobre el trabajo. Pero al ver que la jueza solo lo escuchaba a él, y creía en los datos que se sacaba de la manga, me lamenté no haberlo hecho.  Esta vez la funcionaria del Departamento de Recursos Naturales recomendó que se podara el árbol en un 50% (Luego me explicó a mí en su oficina que se refería al 50% de  los ganchos que llegaban a casa de la vecina pues podarlo en ese % sería matarlo). Se me dan tres meses para la poda del árbol.

diciembre 2015
Contratamos los servicios de un paisajista quien se encarga de la poda del árbol para cumplir con las exigencias de la querellante. Se puso especial atención en los ganchos que llegan a su casa. El paisajista indica que no puede tocar la copa del árbol sin afectarlo.  Pensé que el problema había quedado atrás con el año viejo y el árbol se recuperaría sin problemas y yo me quitaría de encima a la doña vecina. A pesar de que a causa de esta poda, perdimos el árbol de limón, recuerdo de un familiar ya fallecido,  al caerle encima una de las ramas. 



árbol en julio 2015

árbol en enero 2016


19 de abril de 2016
Sorpresivamente, recibo en el correo copia de la moción presentada por el abogado de la parte querellante, solicitando que se me hiciera incurso en desacato al no cumplir con las órdenes del Tribunal.  Un capítulo que consideraba cerrado vuelve a abrirse, esta vez más como un acto de mala fe ya que considero que la petición de esta “buena persona” es caprichosa y sin fundamento. Mi árbol no es el único que bota hojas, y solo lo hace una vez al año. A nuestro alrededor hay otros árboles que sí botan hojas todo el año y cuyas hojas arrastra el viento.

20 de abril de 2016
Visito la oficina de Recursos Naturales en Arecibo. Muestro fotos del árbol y pregunto si no cumplí yo con la orden dada. La bióloga me dice que yo sí cumplí con lo recomendado, que no se podía cortar la copa del árbol porque eso sería matarlo. Que así estaba dispuesta a declararlo si era citada. Se mostró sorprendida de la insistencia de la querellante en este asunto.

29 de abril de 2016
Recojo en la oficina de Alguaciles de Vega Baja una citación para el 16 de junio de 2016 para mostrar “causa por la cual no deba hallarse incurso en desacato” a esta servidora.

16 de junio de 2016
Nos citaron a las 10:30 am. El abogado de la otra parte llegó a eso de las 12:30, despreocupado, seguro de sí mismo, con un aire a lo Keanu Reeves. No quiso hacer ningún tipo de arreglo pues el interés de la doña no es podar sino talar de una vez. Como por la eficacia del sistema de Tribunales la citación a Recursos Naturales no salió, el caso se pospone para el 3 de agosto con el compromiso de que Recursos Naturales tendrá la última palabra.
Para colmo de males, mi árbol está en su época de deshoje y está perdiendo todas sus hojas. Muy pronto adquirirá nuevas.  Se presentan fotos donde se alega que el problema no se ha resuelto, hojas qie se han dejado acumular, con toda intención,  a lo largo de semanas, hojas que dentro de poco dejarán de caer.

21 de junio
Voy nuevamente a Recursos Naturales para orientarme si la poda fue hecha correctamente.. Hablo con otra bióloga quien también, como la anterior, considera que el trabajo se realizó satisfactoriamente.

3 de agosto de 2016
El abogado de la parte querellante ofrece, como quien hace un acto de generosidad, desestimar la moción de desacato (cosa que pensé que estaba resuelta pues entiendo que el trabajo se hizo) a cambio de que se podara nuevamente el árbol. La representante de Recursos Naturales explica que según ella puede apreciar en la foto, la mayoría de las hojas no son de caoba sino de úcares, árboles que están en la parte de atrás de la casa y pertenecen al Municipio.  Aún así, el abogado de la parte querellante insiste en que la poda, realizada por un paisajista que sí conoce la Ley de Poda de Puerto Rico, no satisface a su cliente.  La representante de Recursos Naturales indica que ella considera que podar el árbol en un 50% es matarlo, pero que la jueza es quien decide.
La jueza, por el momento, exige  una nueva poda que debe ser certificada por Recursos Naturales, no sin comentar, en total menosprecio por la vida del árbol, que ya lleva más de una año con este caso, que lo mejor sería cortar el árbol y se acababa de una vez con el problema.


Me pregunto:
¿Para qué se hacen leyes de Recursos Naturales, si al final, son los jueces, que no son especialistas en el tema, los que deciden?
Me pregunto:
 ¿Para qué se dice que Recursos Naturales tiene la última palabra, si el abogado de la querellante, insiste en que aunque ella es la especialista, él no cree en lo que está diciendo?
Me pregunto:
Si el problema hubiera sido un perro que ladra, ¿la jueza habría mandado a matar al perro?
 Me pregunto:
¿vale menos la vida de un árbol, que es solo el pulmón de la tierra, que de un animal u otro ser vivo?
 Me pregunto
¿Podré salvar a mi árbol?





31 de julio de 2016

Caracolas de espuma

Hoy hago un intercambio de cuentos con mi amiga venezolana, escritora, bloguera y compañera del taller literario "Tallado de papel", Olga Cortez Barbera.
A continuación uno de sus cuentos, publicado en su blog "El péndulo de las palabras" y que me ha autorizado a compartir.
Gracias, Olga, por tu palabra y tu amistad.

Caracolas de espuma

Para hacer una montaña
el mar arroja a la playa conchas tornasoladas.
Las olas lanzan pájaros
y caracolas de espuma.
Los cangrejos traen estrellas de mar.
Las ardillas, montoncitos de arena,
los venados, mucha arcilla,
y cantos rodados el rabipelado.
Un morrocoy se pone a llorar:
Empezaron por juego y les salió de verdad.
¡La montaña ya está lista!

De: La montaña que vino del mar
Marissa Arroyal


Frente al volante, de regreso a casa, repitió para sí lo que le habían dicho tantas veces: “Al amor no se le busca, llega cuando menos se le espera”Tenían razón-continuó-. ¡Y miren dónde lo vine a encontrar! La dicha la hacía extrovertida. Por eso les confió a las compañeras de trabajo el secreto de su repentino buen humor. Lo celebraron con un almuerzo. Estaba por disfrutar tres semanas de libertad, tiempo para dedicarlo a aquel romance de ensueño.
La ilusión la sumergía en el desvelo, un torbellino arrasaba su oblonga monotonía. Con los ojos abiertos soñó toda la noche con él. Sólo esperaba el atisbo de la mañana para ponerse lo más atractiva posible. Había dado los primeros pasos unos días antes, aunque no se acostumbrara aún al moderno corte de cabellos. Ahora acataría los otros consejos. Quizás, a las compañeras no les faltaba razón:
-Deja el desaliño y cambia esa cara... Sé femenina… Ponte algo de sombra… Usa un  labial, aunque sea discreto… Vístete con algo bonito… Y no le transmitas, por favor, tu afán por atraparlo…
La autopista, como todas las mañanas, imposible. La anarquía del tráfico automotor sofocaba la vista de la regia montaña y la esperanza de llegar temprano. Se respiraban humos de impaciencia. En otras circunstancias, a ella no le hubiera afectado. Acostumbrada al peso de la rutina y de su vida vacía, el caos le hubiera dado lo mismo. Cansada de deambular por el mundo, había decidido no viajar esta vez. Poco le importaban los largos días de tedio que le esperaban en la soledad de su apartamento. Hoy era diferente: de vacaciones y con la existencia dándole un vuelco. La idea del matrimonio como que  dejaba de ser una utopía. La ilusión era una hierba que podía brotar hasta en los terrenos desérticos:
-¡Qué bella está la montaña hoy!-se dijo y miró el reloj-. Es temprano todavía.


Desde que conoció a aquel excursionista no hacía más que esperar el momento de subir en funicular y caminar hasta los predios del guardián de la ciudad, el Humboldt, un hotel construido en la cima  en la década de los cincuenta. Le gustaba llegar antes que él, pasear por los senderos, entre el vaho frío del viento y la neblina, y contemplar las laderas verdes que descendían hasta las costas del mar. Luego, verlo aparecer entre las brumas, como una aparición de cabellera al aire, y escuchar su voz:
-Amor mío, ¿cómo estás? 
En la emisora sonaba “Love´s theme”. Recordó la celebración de sus quince años y la voz de Barry White colmando el salón de fiestas. En aquel momento creía que el futuro era de colores claros y transparentes. Luego, casi sin darse cuenta, pasó el tiempo… Tenía una profesión, un buen trabajo y un novio amoroso. Casi sin sentir, siguió pasando el tiempo y el noviazgo envejeció. Sin los bríos de la juventud que la había engendrado, aquella relación terminó por fenecer. Otros amores llegaron luego sólo para sumirla en el desencanto. Frente al espejo, su rostro flotaba en un lago de tonos grises:
-No quiero morir soltera y sin hijos.
Pero, casarse no era cosa fácil. Sobre todo, en una época de aceleradas libertades. Más de medio siglo se consolidaron en una barrera infranqueable. Los prejuicios de su generación no podían ser derribados por modernidades. Sin encajar en los nuevos patrones, se vio gradualmente sola. Entonces, se refugió en los viajes. Convertida, en apariencias, en una mujer de mundo, hablaba en la oficina de los megalitos de Escocia, la arquitectura del Domo florentino, El puente Carlo de Praga, los trece mil templos de Birmania o las pirámides de Teotihuacán. Sus compañeras la oían con envidia. No sospechaban que, cerca de aquel intelecto enriquecido, latía un corazón cada vez más doliente.
Sin embargo, las cosas habrían de cambiar. ¿Quién manejaba los hilos del destino? En un acto irreflexivo, abandonó la cama un sábado y se le dio por recorrer, en su automóvil, la gran ciudad. Era una mañana fresca y los habitantes dormían. Bajo el cielo sin nubes, El Waraira Repano era una joya gigantesca reluciendo entre encajes de neblina. Posó la mirada en la montaña.
-¿Qué tal si paso el día allá?
Con boleto en mano, subió al funicular. Se alejó de la urbe adormecida, lentamente.


A pesar de lo temprano, había una multitud: exploradores, turistas, adultos, jóvenes y niños. Ya se alistaban los puestos de artesanías, golosinas y comidas rápidas. Después de recorrer el lugar y con un vaso de chocolate para combatir el frío, buscó donde sentarse. Por todas partes, los enamorados se besaban y reían. Se desanimó. 
-¿Qué hago yo aquí?
Como respuesta, una voz salida de la nada:
-¿Qué hace tan solita esta señora?
De esa forma, comenzó todo. Los encuentros en el mismo lugar. Presa del romanticismo, el resto del mundo dejó de existir. Así como la montaña estaba hecha con los elementos nobles del universo, su amor emergía entre las fibras de los sentimientos desesperados que luchaban por escapar de la soledad. Se enamoró como nunca, se aferró a lo que veía, al presente. El pasado de aquel hombre podía destruir la última chispa de esperanza. “Dispongo el resto de la vida para conocerlo”.
Estacionó el carro y fue a comprar el ticket. Día de asueto nacional. Más gente que de costumbre. La fila era interminable. El reloj le indicó que no llegaría a tiempo. La impaciencia no la abandonó hasta que lo vio. Estaba diferente. Tal vez se había disgustado por la tardanza. La llevó a un lugar apartado. ¿Qué pretendía decirle aquella mirada misteriosa?  
-¿Puedo pedirte algo?
El aroma de los eucaliptos se mezcló con la emoción.
-¿Qué cosa?
-Quédate conmigo.
A su lado, la sensibilidad abarcó otras dimensiones. Juntos, eran pájaros, capullos, flores y colmenas. La montaña, generosa, a cada paso les revelaba sus secretos: la danza de los bambúes, el nerviosismo de los venados, el rocío matutino y el rumor de los vientos. Y cuando rondaba la luna, los astros convergían en la placidez de sus sueños. Una tarde, miraron el horizonte. A los pies de la montaña, se estremecían las olas. Sintió nostalgia:
-Deseo volver a casa.
-Sabes que no te puedo acompañar y no quiero perderte.



Bajaron a la playa. El sol naranja y la arena tibia. ¡Qué agradable sensación! Él la tomó de la mano y corrieron hacia las aguas. Abrazados por el oleaje, buscó besarlo. La detuvo la mirada misteriosa, la misma que tenía cuando le pidió que se quedara con él. La intuición se lo dijo: El amor de aquel hombre, surgido de la nada, de memorias ocultas, traspasaba tiempo y espacio. ¿Era de este mundo? Tarde para saberlo. Qué más daba. Nunca la dejaría regresar. Escuchó la voz de la montaña: “Déjate ir”. ¿Por qué no? El romance, con el que tanto había soñado, se haría inmortal entre las caracolas de espuma del mar.

Olga Cortez Barbera

1 de julio de 2016

"Y, sin embargo, se mueve..."

     La tierra hoy se mueve... como todos los días. A su alrededor, un campo de energía positiva, repleto de pensamientos y oraciones, choca con sus equivalentes negativos. Un mar de buenos deseos y vibraciones humanas viajan en dirección paralela al destino, provocando una alteración en el plan divino, si lo hubo.  El planeta parece frenar con ímpetu, zarandear lo previsto, estremecer a sus habitantes.  Pero sigue girando. Siempre girando.  Un día más. El día esperado. El día temido. Hoy.


     Susana recibe una llamada de su amiga. Ambas han dado a luz a sus niños con tres días de diferencia. Dos bebés saludables, con buen peso y estatura.  Susana apenas ha visto al suyo, la separaron de él para evitar se infectara. Todos sus planes de lactar se vinieron abajo. El diagnóstico obliga a medicamentos muy fuertes, intolerables para la criatura.   No puede creer lo que le cuenta Ana. Síndrome de muerte súbita. “No tengo ya a quien darle mi leche. Nada me haría más feliz que tu bebé la utilice. Déjame ser su nodriza mientras tú te recuperas”.  La tierra se mueve. En medio de la oscuridad, brilla un halo de esperanza.

     Rosa siente que se le cierran todas las puertas.  El hogar que intentaba formar se derrumba. Engaños, infidelidades, malos negocios, trampas.  Decide marcharse sola, ir a buscar suerte en otros lares. Llama a su prima. “Llévate los muebles y enseres que quieras para la casa que estás construyendo, sé que todo te hace falta. No quiero llevarme nada que me traiga malos recuerdos, te regalo todo, voy a empezar de cero”.  El mundo sigue girando.  Dos vidas. Alfa y Omega.


     Jaime está enfermo. No puede venir a trabajar sin contagiar a todos. La función tiene que continuar, con o sin él.  Rolando se da cuenta que es la oportunidad de su vida. De tanto ver los ensayos desde su cabina de sonido, puede repetir los parlamentos de todos los personajes. Se ofrece a hacerlo. Con algo de recelo, la compañía acepta. Y lo logra. Tanto que, cuando Jaime volvió, casi quisieron que continuara Rolando.  Un día tras otro.  Esperar, pues, a pesar de todo, se mueve.

     El mensaje llegó de madrugada. “¡Mataron a Junior!” Llantos, gritos, desesperación.   Al otro lado de la isla, otro recado rompe la noche: “¡Hay un donante!”  Expectación, ilusión, fe.  Ambas familias corren al hospital, una llena de dolor, otra de esperanza. Amanece. La luz rompe el manto negro de la eternidad. El Apocalipsis se vuelve Génesis.

     Mientras, en algún punto etéreo del universo, seres de energía, sin tridentes ni alas, juegan indiferentes. Es un partido de suerte, escogen sus fichas al azar. La tierra sigue girando, cada humano es empujado hacia su destino, cada día…hasta el jaque final.



Elsia Luz Cruz Torruellas
(Siluz)

*Eppur si muove”(“Y sin embargo, se mueve”, en español) es la frase que, según la leyenda, Galileo Galilei dijo entre dientes al salir del tribunal de la Santa Inquisición.  Galileo fue obligado, so pena de muerte, a retractarse de su apoyo a la teoría heliocéntrica de Copérnico, a pesar de estar seguro de que la tierra no era el centro del universo sino que giraba, como el resto de los planetas conocidos, alrededor del sol. 

19 de mayo de 2016

20 cosas sencillas que me hacen feliz

Son pequeñas cosas que a veces damos por sentado.  Pero cuando faltan, las extrañamos. 
Porque son esas cosas sencillas las que nos dan felicidad.
Trataré de reducirlas a veinte. Solo como un ejercicio. Si quieres, hazlo también y comparte tu selección en los comentarios. 
Lo importante es no olvidar que, como dice Manuel Carrasco:  "los mayores tesoros que tengo, no los he comprado". 


1. Caminar por la orilla de la playa.
2. El olor a café colado en la mañana.
3. Mirar la luna llena.
4. Encontrar en el cielo las estrellas de  “los 3 Reyes Magos”.
5. Hallar fotos y papeles olvidados.
6. El beso sincero de un niño, su abrazo.
7. Escuchar que me llamen “mamucha”.
8. Un espontáneo “te quiero”.
9. Un amanecer o atardecer frente al mar.
10. Descubrir rincones de esta inmensa pequeña isla.
11. Confirmar que la amistad no depende de hablarse cada día.
12. Razones para decir “no hay de qué”.
13. Un arco iris.

14. La música de Serrat.
15. Que mi equipo gane un partido. Mucho mejor un campeonato.
16. Ver mi bandera flotando sola.

17. Responder a un “abuelita”.
18. Un girasol.
19. No poder soltar un libro que me atrape.
20. Recordar.


3 de abril de 2016

Gracias, Vega Baja

Por muchos años, cada 27 de marzo, he estado reproduciendo en este blog los mensajes asignados a distinguidas figuras del teatro por motivo de celebrarse el Día Internacional del Teatro. 
No podía sospechar que este año, escucharía ese mensaje en el Teatro América de mi ciudad amada de Vega Baja, seguido por esta hermosa dedicatoria a mi persona, escrita  por Thomas Jimmy Rosario Martínez.
"Para el ser humano en todas los lugares del mundo, el teatro brinda un espejo del pasado, del presente, del futuro, dentro del alma y de la mente humana. Tanto en los pueblos primitivos como en los modernos hay esa necesidad de personificar y actuar en dos dimensiones, para su propia experiencia en el escenario y para el espectador.
Quienes aprenden y desarrollan el arte del teatro como dramaturgo, director, sonido, iluminación o a cargo de la utilería, como actor principal o de reparto, nace una experiencia de vida, imaginación y creatividad. Esa experiencia tiene dos propósitos, educar y sentir.
En todos los pueblos del mundo hay tradición de teatro. Tal parece que nace con el ser humano. Nuestros aborígenes lo tenían, a su manera. Luego los españoles nos lo trajeron y los vegabajeños lo desarrollamos con nuestros propios autores, actores y una comunidad participante.
Dice Dice Don Emilio Pasarell, en su obra, Orígenes y Desarrollo de la Afición Teatral en Puer­to Rico que en el año de 1873 había teatro en Vega Baja:
En Vega Baja, en el 1878, los aficionados organizaron y fundaron el teatro “El Ramillete”, inaugurado el mismo con la obra Inocente y Cul­pable…El 10 de diciembre de 1882 se estrenó en Vega Baja o Villa de la Vega, un pequeño teatro organizado por D. Federico Font Carreras, para solaz y estudio del bello sexo. ”
El pasado año de 2015 estuvimos en esta misma sala dedicando el Día Internacional del Teatro y proclamando la presente como la Sala Evaristo Otero Rosa. Esta iniciativa de integrar a nuestro Teatro América en una conmemoración mundial y honrar a vegabajeños en un día tan especial es del actual Director de este teatro, David Muñoz, quien actualmente hace una gran labor no solo administrativa, sino creativa, que tenemos que reconocer y agradecer como pueblo.
Este año David acudió a la Junta Directiva del 240 Aniversario de Vega Baja y nos preguntó muy respetuosamente a quién se le podría dedicar los actos conmemorativos del Día Mundial del Teatro. Unánimemente pensamos en la dama Elsia Cruz Torruellas. Les diré porqué.
Mi padre, quien quisiera estar el día de hoy celebrando este reconocimieno a nuestra homenajeada y no lo ha podido hacer porque cuida de mi madre, esbozó la historia del teatro vegabajeño en su escrito “Afición Teatral Vegabajeña”, revisado hace pocos años y el cual nos hemos obligamos a dar continuidad. Allí se cuenta el desarrollo de un teatro repleto de personas voluntarias en distintos teatros, escenarios y momentos de nuestra historia. Sobre ella, escribió lo siguiente:
Para el mes de septiembre de 1975 llega a Vega Baja, contratada por el Departamento de Instrucción Pública, la joven Elsia Cruz Torruellas, quien nació el 6 de febrero de 1953, en Santurce, Puerto Rico. Desde niña su afición preferi­da fue montar obras cortas con sus amiguitos, y participar en la dramatización de obras y poemas. Realizó sus estudios en Humanidades, gra­duándose con una concentración en Teatro, en la Universidad de Puerto Rico, en mayo de 1974. Hace su maestría y recibe la 1icencia del Departa­mento de Instrucción como Maestra de Teatro. Con desbordante entusiasmo empieza a ofrecer clases de teatro en la Escuela Superior Lino Pa­drón Rivera, con una producción de teatro esco­lar que resultó extraordinaria al correr de los años…”.

frente al Teatro de la Lino Padrón - 1981
Pero hay más.
Cuando en el Diario Vegabajeño comenzamos a referirnos a ella como vegabajeña, ella se sintió orgullosa de serlo, lo aceptó y lo justificó. Y cuando le correspondió presentar una obra, ya fuera del teatro escolar al que dedicó tantos años de su vida, la presentó en este Teatro América. De hecho, El Principito, que se habrá de presentar en breve. fue una de las que escenificó en sus tiempos de educadora en la Escuela Lino Padrón Rivera, específicamente en 1977.
Venir a Vega Baja y convertirse en vegabajeña, ha sido una de las mejores cosas que le ha pasado a este pueblo. Porque nos hemos beneficiado de una extraordinaria educadora que no solo inspiró a una generación participante del teatro, continuando una tradición, sino que ella misma personalmente levantó a una familia teatrera. Su hija, Maritza Beatríz Ramírez Cruz, escribió estas palabras, sobre la vocación de su madre y la de ella:
Se llora mucho, se ríe mucho… ¡se hiperventila mucho! Se suele ser optimista, de repente pesimista y se vuelve a ser optimista. Se duda, se reniega, se observa, se cuestiona, se combate, se analiza, se investiga, se maximiza, se responsabiliza, se compromete, se cree, se quiere… se quiere y se vuelve a querer…
Es que hay tanto amor en esto envuelto. No se puede ser de otra manera cuando se escoge esta vida y esta vocación. Es una responsabilidad muy grande cuando el trabajo se ata de frágiles y fuertes hilos de emociones e ideales. Este nudo dogmático-teatral es el norte de mis libertades…
Esto soy, y soy inmensamente fiel a lo que decidí ser… una maestra de teatro. Hoy, cayeron vencidos mis Quijotes… sé que mañana mis Sanchos los alentarán…”
Tomando las palabras de tu hija como pié forzado, a ti, Elsia, te recuerdo esa parte de la canción de tu favorito Joan Manuel Serrat en la canción Vencidos:
Ponme a la grupa contigo, dama del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo pastor…”
Gracias, Elsia, por ser laboriosa con nuestra juventud y paciente con los demás. A fuerza de tantas semillas sembradas has labrado un espacio en la historia de la cultura de este pueblo. Hoy lo celebramos en el Día Mundial del Teatro y lo recordaremos eternamente."
No puedo más que sentirme emocionada tras escuchar este mensaje, acompañada de mi familia y amigos.   Y no encuentro la forma de decir una y mil veces, ¡gracias!
Hace muchos años, Sandra, mi hermana,  me dedicó un poema que comenzaba así:

"En la baja vega, te detuviste , niña a broncearte de melao por sus caminos,cargabas veinte años de juguetes muy livianos,una canción de cuna acariciaba aún tu historia de sonrisas..."

Así fue. Cargué con una maleta llena de suenos e ilusiones. Algunos se alcanzaron, otros no. Con el pasar de los años, aparecieron nuevas metas, surgieron otros proyectos, luchas, retos, deberes y responsabilidades. Hubo muchas alegrías y satisfacciones en el camino, algunas desilusiones, frustraciones, tristeza.  Hubo éxitos pero también fracasos.  Gracias a Dios, al colocarlas en la balanza del tiempo, pesa mucho más lo positivo que lo negativo.
Y siguieron pasando los años. Sin querer, sin darme apenas cuenta. La maleta se fue llenando de recuerdos. Esos que me hacen confirmar que el tiempo no pasó en vano. Que la decisión que un día tomé, de llegar a esta baja vega, a cumplir mi sueño de ser maestra de teatro, de ejercer la profesión que había estudiado, no fue incorrecta. 
Esos recuerdos están llenos de vivencias, de cariño, de sonrisas, de lágrimas, de abrazos, de aplausos, de corajes, de palabras, de ternura. En cada uno de ellos, encuentro las muestras de afecto de tantos estudiantes que a lo largo de estos treinta años fueron parte de mi vida y me permitieron ser parte de la suya. 
Me enorgullece estar presente en sus anécdotas, en las memorias que conservan de esa etapa tan significativa de su adolescencia como son los años de escuela superior.  Guardo un cariño muy especial para cada uno de ellos, estudiantes que se subieron a la grupa conmigo, exestudiantes y compañeros de trabajo que se convirtieron en amigos, amigos que se convirtieron en familia. Una familia que me ha acompañado en este caminar, que entiende y comparte esta chispa teatrera que fue, es y será el motor que enciende y le da significado a nuestro ser.
¡Gracias, Vega Baja,
me diste mucho más de lo que te haya podido dar!

Gracias, Jose Luis Maldonado, por este vídeo.



17 de febrero de 2016

Recordando a Julia

A 102 años de su llegada a nuestro terruño, Julia todavía clama por su espacio, su raza, su pueblo, su dignidad.
Sí, Julia, mis abuelos también fueron los esclavos, 
"si hubiera sido el amo, sería mi verguenza". 
Pero como decía Juan Antonio
"de entre esas manos, nos salió la patria".


Ay, ay, ay de la grifa negra

Ay ay ay, que soy grifa y pura negra;
grifería en mi pelo, 
cafrería en mis labios;
y mi chata nariz mozambiquea.

Negra de intacto tinte, lloro y río
la vibración de ser estatua negra;
de ser trozo de noche,
en que mis blancos dientes relampaguean;
y ser negro bejuco
que a lo negro se enreda
y comba el negro nido
en que el cuervo se acuesta.
Negro trozo de negro en que me esculpo,
ay ay ay, que mi estatua es toda negra.

Dícenme que mi abuelo fue el esclavo
por quien el amo dio treinta monedas.
Ay ay ay, que el esclavo fue mi abuelo
es mi pena, es mi pena.
Si hubiera sido el amo,
sería mi vergüenza;
que en los hombres, igual que en las naciones,
si el ser el siervo es no tener derechos,
el ser el amo es no tener conciencia.


Ay ay ay, los pecados del rey blanco
lávelos en perdón la reina negra.
Ay ay ay, que la raza se me fuga
y hacia la raza blanca zumba y vuela
hundirse en su agua clara;
tal vez si la blanca se ensombrará en la negra.

Ay ay ay, que mi negra raza huye
y con la blanca corre a ser trigueña;
¡a ser la del futuro,
fraternidad de América!






5 de octubre de 2015

La amiga de nadie

Loca, chismosa y mala fe.  Eso dicen de ella, y aunque me negaba a creerlo, hoy tengo que darles la razón.

Loca cuando se inventa enemigos imaginarios.  Piensa que todos en el vecindario están contra ella, que le tienen  envidia,  Será porque su esposo es el más gruñón y desagradable de todos los hombres de la calle.  Será porque cambia la fachada de su casa una vez al año, cada vez más fea y más árida. Será por su antipática alegría, pues de ella emana todo menos paz y felicidad. 

Chismosa porque habla de todos los vecinos, les conoce vida y milagros, reales o no.  Y se encarga de que, quien no los conozca como ella, se entere.  No parece recordar que  los demás también escuchamos y observamos.  Y si no está en boca de todos es porque muchos no tenemos la necesidad de repetir…

Mala fe, porque ¿qué se puede decir de una persona que se proclama cristiana y no sabe de caridad, comprensión ni amor por los seres vivientes? Es fácil envenenar a un gato o un perro.  Con echarle carne contaminada basta. Y nadie tiene que enterarse. Es que son ellas, bestias asquerosas,  las culpables, todas se empeñan en cagar en su patio.  Será que también, de alguna forma, quieren demostrar que no la toleran, que no le perdonan cada uno de sus iguales masacrados, que se vengarán de cada escobazo e improperio.  Y ¿quién le devuelve a nuestros niños sus mascotas, quién les consuela cada lágrima derramada al encontrarlos muertos?

Este año la víctima escogida ha sido un caobo.  Que le habrá hecho el pobre sino crecer y cambiar  sus hojas una vez al año.  ¿No botamos todos una vez al día nuestros desperdicios?  Crucifíquennos por eso.  ¡Cómo se atreven a decir que ese árbol no debería estar ahí!  Nadie lo sembró, estaba allí antes que nosotros.  Los constructores de la urbanización, tal vez abrumados por todos los que ya habían cortado, le perdonaron la vida.  Pero ahora está de más: ¡córtenlo, mátenlo, ensucia!  No importa cuántos nidos tienen sus ramas, cuanto oxígeno produce, cuánta sombra da. Sus hojas no son billetes ni expulsa semillas de oro.  Está sembrado en tierra y no en  un patio de cemento, donde hay que colocar toldos para combatir el sol y acondicionador de aire contra el calor extremo. 


Es la amiga de nadie, la que se va de viaje a salvar almas en pueblos lejanos, pero no puede convivir con los de su calle.  La que se da golpes de pecho y habla en lenguas pero no se ocupa del veneno que sale de la suya. 



Si, esa misma… ella, ¿la conoces también?

Siluz


13 de septiembre de 2015

Dibujando con luz

Una de las ventajas del “homeschooling” es que se impacta toda la familia con los temas que se estudian.
En estos días Nahuel estaba aprendiendo sobre las características de la luz.  Su titi Vanessa le dijo que había formas de dibujar con luz.  Ya eso fue la motivación para reunirnos, intentarlo, maravillarnos, imaginar más proyectos, planear otra reunión para incluir a los demás primos y lograr mejores paisajes y efectos.
Aunque lo veíamos en internet, no pudimos entender bien lo que ocurría hasta que lo practicamos.  Parece magia y es tan sencillo.  Lo único que necesitamos es una cámara con control manual que te permita bajar la velocidad de exposición y una fuente de luz.
La técnica es muy fácil: dibujar formas, líneas, trazos, letras, usando una linterna que puede ser la del celular.  Colocar la cámara en una mesa o trípode para evitar cualquier movimiento.  tiene que tomar la foto a la velocidad más lenta posible.  
En nuestro caso, teníamos 30 segundo para realizar el dibujo.  Los trazos dibujados son captados por el sensor de la cámara y quedan fijos en la fotografía final.

Nada, ¡que descubrimos como dibujar cuando el lápiz es la luz y el aire es el papel!
Nos queda mucho por aprender pues ya Vane y Noel prendieron la mecha del interés en nuestros niños.  ¡Seguiremos informando!